Mi imaginación había llegado a un punto en el que era difícil decir hasta para mí que no estaba loca. Me aparte brutamente la remera de mi cuello y rasgué mi garganta, quería que la agonía que me tenia presa desapareciera, que eso acabara. Desesperada, respirando violentamente, me odie y mucho. No podía creer que me hubiera hecho tal daño a mi misma. ¿Que causa tenia? Quería parar, olvidarme de todo empezar devuelta mi vida, o que lo que la sostenía volviera a su posición en la que debería estar, en cambio lo seguía necesitando cada vez mas, y él no aparecía. Y para empeorarlo mi subconsciente no me dejaba de poner obstáculos: recuerdos, pesadillas, ¿Y ahora esto? ¿Que más podía hacerme? ¿Era capaz de seguir matando a alguien que ya estaba muerto, a un corazón que ya no latía? Como un drogadicto necesita a su droga para estabilizarse yo lo necesitaba a él, a mi marca particular de drogas. La que causaba lo peor en mi cuando no la tenia, la que probé y luego sin ningún aviso me la quitaron.
Me acosté dispuesta a dormir, pero escuche devuelta los golpes. ¡Mierda! La agonía que invadió mi cuerpo era indescriptible, no quería mirar, no lo hice. No me iba a arriesgar a destrozarme de tal forma, ni a molestar con mis queridos a los seres mas importante de mi vida. Cerré los ojos con fuerza, y repetí en mi fuero interno “Es mi imaginación solo eso”. Los golpes devuelta, ahora lo susurraba para no escucharlos. Pero escuche una voz –Soy yo- dijo, mi corazón, mi amado, Jordan era él. ¡No! ¡No lo puedo creer! Lo que me faltaba, tenía fiebre, deliraba; no podía ser cierto. No, no era él era otra voz muy parecida a la suya, la voz de mi imaginación. ¡No! Era imposible. Los golpes devuelta, estaba loca. No podía soportarlo, no podía. Me cubrí con las frazadas la cabeza, me cubrió los oídos y repetí, “No es él, no es él. Es imposible”
Me senté violentemente en la cama. Todo mi cuerpo estaba lleno de sudor pricipalmente en la cara, me rose la mejilla con la mano tambien estaba llorando… había tenido una pesadilla, mi cabeza estaba llena de imágenes...
Esta vez me desperté asustada sin poder distinguir la ilucion de la realidad, había abarcado dos sueños estremecedores en una sola noche. Mis musculos estaban encogidos me dolia solo estirar las piernas, había estado demasiado nerviosa. Todo el cuerpo me dolía y el sudor que resbala por mi frente no me hacia sentir mas comoda. –¿Estas bien?- escuche una voz. Demasiado concentrada para fijarme en mi alrededor ignore a mi ilucion –Mel, ¿Estas bien?- ¿Qué no podía irnorarlo? ¿No podía callarlo? ¿Simplemente lo tenia que aceptar? Eso no era justo, me volteé hacia donde provenía la voz y lo vi como la otra noche a solo centrimetros de mí…